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Prof. Dr. Ersin Gündoğan

Colectomía laparoscópica

Operación cerrada del intestino grueso

¿Qué es la colectomía laparoscópica (operación cerrada del intestino grueso), a quién se aplica y cómo se realiza? Información para pacientes sobre los riesgos y el proceso de recuperación.

Última actualización: 15 de julio de 2026

Última actualización: 15 de julio de 2026

Esta página es una traducción del original en turco. El texto válido desde el punto de vista médico es la versión en turco. Leer el original en turco

¿Qué es esta operación?

La colectomía laparoscópica es una operación en la que se extirpa, con ayuda de una cámara, la parte enferma del intestino grueso (colon) a través de varias incisiones pequeñas en la pared abdominal. Popularmente se conoce como “operación cerrada”. En lugar de una incisión grande como en la cirugía abierta, se utilizan varios puntos de entrada pequeños, por lo general de 0,5–1 cm.

En la operación no se extirpa todo el intestino grueso, sino en la mayoría de los casos solo la parte enferma. Los extremos sanos restantes se unen entre sí; esto se denomina anastomosis (unión de los extremos del intestino). Gracias a las incisiones pequeñas, el dolor tras la operación suele ser menor y, en la mayoría de los pacientes, la vuelta a la vida cotidiana es más rápida.

¿A quién se aplica?

La colectomía laparoscópica puede aplicarse en el tratamiento de diversas enfermedades que afectan al intestino grueso. Las principales causas son las siguientes:

  • Cáncer de colon (cáncer del intestino grueso): se extirpa la porción del intestino donde se encuentra el tumor junto con los ganglios linfáticos que la rodean.
  • Diverticulitis (inflamación de las pequeñas bolsas de la pared intestinal): en los casos recurrentes o con complicaciones puede extirparse la porción enferma.
  • Enfermedades inflamatorias intestinales: en enfermedades inflamatorias como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, puede ser necesaria la cirugía cuando no se obtiene respuesta al tratamiento farmacológico.
  • Pólipos grandes que no pueden extirparse por endoscopia: en los pólipos con riesgo de malignización que no pueden extirparse mediante colonoscopia, puede extirparse la porción correspondiente del intestino.
  • Algunas otras situaciones, como la obstrucción intestinal o el sangrado.

La técnica cerrada puede no ser adecuada para todos los pacientes. Factores como las operaciones abdominales previas, las adherencias extensas dentro del abdomen o el estadio de la enfermedad influyen en la elección de la técnica. La técnica adecuada para usted se decide junto con su médico, valorando los resultados de su exploración y de sus pruebas.

¿Cómo se realiza la operación?

La operación se realiza con anestesia general (con el paciente completamente dormido). Se introduce gas dióxido de carbono en el abdomen para crear un espacio de trabajo; esto permite al cirujano ver los órganos con comodidad.

  • Se hacen varias incisiones pequeñas en la pared abdominal y, a través de ellas, se introducen una cámara (laparoscopio) e instrumentos quirúrgicos especiales.
  • La imagen de la cámara se proyecta ampliada en una pantalla; el cirujano realiza la operación guiándose por esta imagen.
  • La parte enferma del intestino grueso se libera de los tejidos que la rodean y se extirpa tras cerrar sus vasos sanguíneos de forma segura.
  • Los extremos sanos restantes del intestino se unen entre sí (anastomosis).

En algunos casos puede no ser seguro unir los extremos del intestino de inmediato. En esta situación puede ser necesario un estoma temporal o permanente (abocamiento del intestino a la pared abdominal, popularmente “bolsa”). Si existe esta posibilidad, su médico hablará con usted con detalle antes de la operación.

Si durante la operación se considera necesario por motivos de visión o de seguridad, puede pasarse de la técnica cerrada a la cirugía abierta. Esto no es un fracaso, sino una decisión tomada por la seguridad del paciente.

Riesgos y posibles complicaciones

Como en toda intervención quirúrgica, la colectomía laparoscópica también conlleva algunos riesgos. La mayoría son poco frecuentes y gran parte de ellos puede tratarse:

  • Sangrado y necesidad de transfusión de sangre
  • Infección de la herida o dentro del abdomen
  • Fuga de la anastomosis (filtración por los extremos del intestino unidos); puede requerir una nueva intervención
  • Lesión de órganos vecinos (como el intestino delgado, la vejiga o el uréter)
  • Formación de coágulos en las venas de las piernas y paso de un coágulo al pulmón
  • Retraso en el inicio de los movimientos intestinales (pereza intestinal pasajera)
  • Riesgos relacionados con la anestesia
  • Necesidad de pasar a cirugía abierta

Si tras la operación aparecen síntomas como fiebre, dolor abdominal cada vez más intenso, enrojecimiento y supuración en las zonas de las incisiones, vómitos o imposibilidad de expulsar gases o heces, es importante que acuda a su médico o al hospital sin perder tiempo.

Recuperación y seguimiento

Hoy en día, en muchos centros se aplica un enfoque llamado ERAS (recuperación intensificada después de la cirugía). El objetivo de este enfoque es reducir al mínimo el estrés de la operación sobre el cuerpo y favorecer la recuperación. En pocas palabras, incluye pasos como acortar los largos periodos de ayuno antes de la operación, levantarse pronto después de la operación, empezar pronto a comer por boca y controlar el dolor de forma eficaz.

Tras una colectomía realizada con técnica cerrada, la estancia en el hospital suele ser de unos días; este plazo puede variar según la enfermedad, la extensión de la operación y su estado general de salud. Después del alta:

  • Se recomienda que evite levantar peso y hacer ejercicios exigentes en las primeras semanas.
  • La alimentación suele volver a la normalidad de forma progresiva; es importante que siga las recomendaciones de su médico y, si es necesario, del dietista.
  • Siga el plan que se le haya dado sobre el cuidado de las zonas de las incisiones y las citas de control.

Si la causa de la operación es un cáncer, el tejido extirpado se envía a estudio anatomopatológico. Según el resultado, se valora junto con los servicios correspondientes si es necesario un tratamiento adicional (por ejemplo, quimioterapia) y se establece un plan de seguimiento periódico.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo estaré en el hospital después de la operación?

Tras una colectomía realizada con técnica cerrada, la estancia en el hospital varía en la mayoría de los pacientes entre unos días y una semana. El inicio de los movimientos intestinales, la tolerancia a la alimentación por boca y un buen estado general son los criterios básicos para el alta.

¿Cuándo podré volver al trabajo después de la operación?

Este plazo depende de la naturaleza del trabajo y de su ritmo de recuperación. En los trabajos de oficina la vuelta suele ser posible en unas semanas, mientras que en los trabajos que requieren un esfuerzo físico intenso puede ser necesario esperar más tiempo. Determine con su médico el momento más adecuado para su caso.

¿Se alterará mi digestión si me extirpan una parte del intestino grueso?

Tras la extirpación de una parte del intestino grueso, el cuerpo suele adaptarse con el tiempo. En la primera etapa puede aumentar la frecuencia de las deposiciones o las heces pueden ser más blandas; en la mayoría de los pacientes esta situación tiende a mejorar en semanas o meses. En los pacientes con problemas persistentes puede ofrecerse apoyo con ajustes en la alimentación.

¿Me tendrán que poner necesariamente un estoma (bolsa)?

No, no todas las colectomías requieren un estoma. En la mayoría de los pacientes, los extremos del intestino se unen en la misma operación. Las situaciones que requieren un estoma suelen poder preverse con antelación y su médico le comentará esta posibilidad en la consulta previa a la operación; en una parte de los pacientes a los que se les realiza un estoma, este es temporal y puede cerrarse con una segunda operación.

Nota informativa: Esta página tiene fines informativos generales y no sustituye a la consulta personal ni a la valoración por parte del médico.

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