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Prof. Dr. Ersin Gündoğan

Prolapso rectal (Caída del intestino)

El prolapso rectal es el desplazamiento hacia abajo del recto, la última parte del intestino grueso, desde su posición normal. En los casos avanzados, el recto puede salir por el ano.

Última actualización: 23 de agosto de 2026

Última actualización: 23 de agosto de 2026

Esta página es una traducción del original en turco. El texto válido desde el punto de vista médico es la versión en turco. Leer el original en turco

Visión general

El prolapso rectal es el desplazamiento hacia abajo del recto, la última parte del intestino grueso, desde su posición normal. En los casos avanzados, el recto puede salir por el ano. Popularmente también se conoce como «caída del intestino».

El prolapso rectal puede presentarse de tres formas diferentes:

  • Prolapso rectal externo completo: Todas las capas de la pared del recto salen por el ano.
  • Prolapso mucoso: Solo desciende hacia fuera el tejido de la superficie interna del recto o del canal anal.
  • Prolapso rectal interno: El recto se pliega sobre sí mismo, pero no sale por el ano. Esta situación también se denomina «intususcepción rectal».

El prolapso rectal puede aparecer tanto en mujeres como en hombres. En los adultos es más frecuente en las mujeres, sobre todo a edades avanzadas. Sin embargo, no es una enfermedad exclusiva de las mujeres que han dado a luz.

El prolapso rectal completo no es una enfermedad que ponga directamente en peligro la vida; sin embargo, con el tiempo puede aumentar de tamaño, alterar el control de las heces y provocar sangrado e irritación de la piel. En los adultos, el tratamiento definitivo del prolapso completo evidente es en la mayoría de los casos quirúrgico [1].

Síntomas y causas

¿Qué síntomas produce el prolapso rectal?

El signo más evidente es un tejido de color rojo o rosado que sale por el ano durante la defecación. Este tejido suele tener el aspecto de anillos concéntricos.

Otros síntomas son los siguientes:

  • Salida de tejido por el ano durante o después de la defecación
  • Necesidad de reintroducir con la mano el tejido prolapsado
  • Sensación de plenitud o de presión en el ano
  • Secreción mucosa y humedad constante
  • Picor e irritación de la piel en el ano
  • Sangrado anal
  • Estreñimiento y esfuerzo excesivo
  • Sensación de evacuación incompleta
  • Dificultad para controlar los gases o las heces
  • No llegar a tiempo al baño o incontinencia fecal

Al principio, el prolapso puede aparecer solo durante la defecación y volver a entrar por sí solo. Con el tiempo puede salir también al toser, caminar o estar de pie, y puede ser necesario reintroducirlo con la mano.

¿Por qué puede aparecer incontinencia fecal?

El recto prolapsado estira de forma continua los músculos anales y puede alterar su funcionamiento eficaz. Además, una lesión previa de los nervios y músculos del suelo pélvico también puede contribuir a la aparición tanto del prolapso como de la incontinencia fecal.

La corrección del prolapso puede mejorar el control de las heces en muchos pacientes. Sin embargo, si la lesión de los músculos o de los nervios anales es avanzada, la incontinencia puede no corregirse por completo [1].

¿Por qué se produce el prolapso rectal?

En la mayoría de los pacientes no se encuentra una única causa. Intervienen a la vez los músculos del suelo pélvico, los tejidos conectivos, los nervios y los movimientos intestinales.

Los factores que pueden aumentar el riesgo son los siguientes:

  • Estreñimiento prolongado y esfuerzo excesivo
  • Diarrea crónica
  • Debilidad de los músculos del suelo pélvico
  • Edad avanzada
  • Partos vaginales difíciles o numerosos
  • Operaciones pélvicas previas
  • Tos crónica
  • Algunas enfermedades que afectan al tejido conectivo
  • Enfermedades de la médula espinal y del sistema nervioso
  • Prolapso del útero, de la vejiga o de la vagina
  • Coordinación inadecuada de los músculos del suelo pélvico durante la defecación

El estreñimiento puede contribuir al prolapso rectal; a su vez, el propio prolapso puede aumentar el estreñimiento al dificultar la salida de las heces.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se establece a menudo mediante la historia clínica del paciente y la exploración.

Su médico le preguntará:

  • Cuándo apareció el prolapso,
  • Si vuelve a entrar por sí solo,
  • Si es necesario empujarlo con la mano,
  • Si tiene estreñimiento o diarrea,
  • Si tiene pérdidas de gases o de heces,
  • Por las molestias urinarias y otras molestias del suelo pélvico.

Se realiza una exploración del ano y del recto. Si el prolapso no se ve durante la exploración, puede pedirse al paciente que haga fuerza en posición sentada. Una fotografía del prolapso tomada por el propio paciente cuando aparece en casa también puede ayudar al diagnóstico.

¿Qué pruebas pueden ser necesarias?

No es necesario realizar todas las pruebas en todos los pacientes. Según las molestias, pueden utilizarse las siguientes exploraciones:

  • Colonoscopia: Puede realizarse en caso de sangrado, anemia, cambios en la defecación o necesidad de cribado de cáncer de intestino.
  • Defecografía: Muestra los movimientos del recto y del suelo pélvico mientras el paciente defeca.
  • Defecografía por RM: Puede mostrar, junto con el prolapso rectal interno, problemas como el rectocele o el prolapso de la vejiga o de órganos vaginales.
  • Manometría anorrectal: Valora la presión de los músculos anales, la sensibilidad del recto y el funcionamiento del suelo pélvico durante la defecación.
  • Prueba de expulsión del balón: Estudia si el suelo pélvico se relaja lo suficiente durante la defecación.
  • Estudio del tiempo de tránsito colónico: Puede realizarse en pacientes en los que se sospecha que los movimientos intestinales son lentos.
  • Ecografía endoanal: Puede mostrar la lesión de los músculos anales, sobre todo si hay incontinencia fecal.

Las pruebas de imagen dinámicas del suelo pélvico ayudan a valorar el prolapso interno y los demás órganos pélvicos afectados al mismo tiempo [2].

Opciones de tratamiento

Al preparar el plan de tratamiento no se valora solo el aspecto del prolapso, sino también, de forma conjunta, el estreñimiento, la diarrea, la incontinencia fecal, las funciones del suelo pélvico, la edad, el estado general de salud y las operaciones previas.

¿Es posible el tratamiento sin cirugía?

En los adultos, el prolapso rectal completo no desaparece anatómicamente con medicamentos, ejercicios ni fisioterapia del suelo pélvico.

No obstante, los tratamientos sin cirugía:

  • Pueden reducir el estreñimiento y el esfuerzo.
  • Pueden controlar la diarrea.
  • Pueden aliviar la incontinencia fecal.
  • Pueden reducir la irritación de la piel del ano.
  • Pueden regular la función intestinal antes de la operación.

Según la recomendación médica, pueden aplicarse ajustes de la fibra, una ingesta suficiente de líquidos, ablandadores de heces adecuados, el tratamiento de la diarrea y la fisioterapia del suelo pélvico.

En los pacientes cuyos músculos del suelo pélvico no se relajan durante la defecación, el tratamiento con biofeedback puede ser útil. Sin embargo, este tratamiento no corrige de forma permanente un prolapso rectal completo que sale al exterior [1,3].

¿Cuándo es necesaria la operación de prolapso rectal?

En el prolapso rectal externo completo evidente, se valora el tratamiento quirúrgico si el estado general del paciente permite la operación.

Los objetivos de la operación son:

  • Devolver el recto a su posición anatómica normal,
  • Evitar que vuelva a salir,
  • Mejorar en lo posible la defecación y el control de las heces,
  • Reducir el sangrado, la secreción y la irritación de la piel.

Las operaciones pueden realizarse por vía abdominal o desde la zona alrededor del ano. No existe un único método «mejor» para todos los pacientes. La elección se hace de forma individual [1].

Operaciones por vía abdominal

En las operaciones por vía abdominal, el recto se devuelve a su posición normal y se fija a la parte posterior de la pelvis. Este procedimiento se denomina rectopexia.

En pacientes adecuados, la operación puede realizarse por vía laparoscópica, es decir, con incisiones pequeñas.

Los principales métodos son los siguientes:

  • Rectopexia con sutura: El recto se fija con puntos a los tejidos firmes situados delante del hueso.
  • Rectopexia con resección: Mientras se fija el recto, se extirpa una parte del colon sigmoide cuando es largo o no funciona bien.
  • Rectopexia ventral con malla: La cara anterior del recto se suspende en su posición normal con la ayuda de una malla.

Las operaciones por vía abdominal suelen proporcionar una reparación anatómica más duradera. Sin embargo, al elegir el método debe valorarse el riesgo quirúrgico y anestésico del paciente.

¿Qué es la rectopexia ventral con malla?

En la rectopexia ventral con malla, la cara anterior del recto se libera de forma limitada. Una malla colocada delante del recto se fija al tejido firme situado delante del hueso de la pelvis de manera que mantenga el recto en su posición normal.

Este método puede valorarse en:

  • El prolapso rectal externo completo,
  • El prolapso rectal interno seleccionado,
  • Algunos prolapsos del suelo pélvico que afectan a varios compartimentos.

Como no se liberan ampliamente las partes posterior y laterales del recto, en algunos pacientes puede reducir el riesgo de estreñimiento de nueva aparición tras la operación. No obstante, no es adecuado para todos los pacientes.

Un consenso internacional de expertos de 2025 recomienda valorar con detalle la selección de los pacientes, los problemas del suelo pélvico asociados, la experiencia del cirujano y los riesgos propios del uso de malla [3].

Aunque sea con poca frecuencia, el uso de malla puede causar:

  • Infección,
  • Erosión de la malla hacia el intestino o la vagina,
  • Dolor crónico,
  • Fístula,
  • Complicaciones que requieren la retirada de la malla. Estos riesgos deben hablarse abiertamente con el paciente antes de la operación.

La malla colocada por vía abdominal en la rectopexia ventral y las mallas para el prolapso colocadas por vía vaginal no son el mismo procedimiento.

Operaciones desde la zona alrededor del ano

Las operaciones perineales se realizan sin abrir el abdomen, a través del intestino que sale por el ano. Pueden preferirse sobre todo en pacientes de edad avanzada, con enfermedades asociadas graves o con un riesgo alto de cirugía abdominal.

Los principales métodos son los siguientes:

  • Operación de Delorme: Se extirpa la superficie interna de la porción más corta del recto que sale al exterior y la capa muscular se pliega para reforzarla.
  • Operación de Altemeier: Se extirpa a través del ano el recto prolapsado y, cuando es necesario, una parte del colon sigmoide; los extremos del intestino se vuelven a unir.

En algunos pacientes, las operaciones perineales pueden realizarse con una menor carga quirúrgica. En cambio, la probabilidad de que el prolapso reaparezca puede ser mayor que con algunas operaciones abdominales.

¿Cómo se decide el método quirúrgico?

En la decisión se tienen en cuenta las siguientes características:

  • La edad y el estado general de salud del paciente
  • La longitud y el tipo del prolapso
  • Si predomina el estreñimiento o la incontinencia fecal
  • Si los movimientos intestinales son lentos o no
  • La presencia de rectocele u otros prolapsos de órganos pélvicos asociados
  • Las operaciones abdominales y pélvicas previas
  • Las expectativas del paciente
  • La experiencia del cirujano en los métodos correspondientes

El objetivo no es solo corregir el prolapso, sino mejorar en lo posible la función defecatoria y la calidad de vida.

Recuperación y seguimiento

La duración de la estancia en el hospital varía según el método quirúrgico y el estado de salud del paciente. Después de las operaciones laparoscópicas o perineales puede ser necesario permanecer varios días en el hospital.

Después de la operación:

  • Se controla el dolor.
  • Se empieza a caminar pronto.
  • La alimentación se reintroduce de forma progresiva.
  • Puede administrarse tratamiento para que las heces se mantengan blandas.
  • Se procura evitar el esfuerzo excesivo.

La vuelta a un trabajo de oficina puede ser posible en la mayoría de los pacientes en aproximadamente 2–4 semanas. Para volver a levantar pesos y a los ejercicios intensos puede ser necesario esperar más tiempo.

Debe ponerse en contacto con el equipo sanitario en las siguientes situaciones:

  • Fiebre alta
  • Dolor abdominal o anal que va en aumento
  • Vómitos persistentes
  • Imposibilidad de expulsar gases y heces
  • Sangrado anal abundante
  • Secreción con mal olor
  • Reaparición de un prolapso evidente

El prolapso rectal puede reaparecer después de la operación. El riesgo de recurrencia varía según el método empleado, el estado del tejido conectivo y la persistencia del estreñimiento y del esfuerzo excesivo.

Preguntas frecuentes

¿El prolapso rectal y las hemorroides son lo mismo?

No. En las hemorroides, las almohadillas vasculares del canal anal aumentan de tamaño y pueden salir hacia fuera. En el prolapso rectal, en cambio, la pared del recto se desliza hacia abajo y sale por el ano. Las dos situaciones pueden confundirse por su aspecto; la distinción definitiva se hace mediante la exploración.

¿El prolapso rectal se convierte en cáncer?

No. El prolapso rectal no se convierte en cáncer. Sin embargo, si hay sangrado, anemia, cambios en la defecación o pérdida de peso, puede ser necesaria una colonoscopia para descartar otras enfermedades intestinales.

¿El prolapso rectal desaparece por sí solo?

En los adultos, el prolapso rectal completo no se corrige por sí solo. Reducir el estreñimiento y el esfuerzo puede aliviar las molestias, pero el tratamiento definitivo del prolapso evidente es en la mayoría de los casos la operación.

¿Mejora la incontinencia fecal después de la operación?

La corrección del prolapso mejora el control de las heces en muchos pacientes. Sin embargo, si la lesión de los músculos o de los nervios anales es avanzada, la incontinencia puede no corregirse por completo. Si es necesario, puede aplicarse además un tratamiento del suelo pélvico después de la operación.

¿La operación corregirá por completo mi estreñimiento?

No siempre. Si el estreñimiento se debe al prolapso, puede haber mejoría. Si existen otras causas, como una coordinación inadecuada de los músculos del suelo pélvico o un tránsito intestinal lento, el estreñimiento puede continuar.

¿La rectopexia ventral con malla es adecuada para todos?

No. La decisión se toma valorando el tipo de prolapso, el estreñimiento, las operaciones previas, los problemas del suelo pélvico asociados y los riesgos propios del uso de malla.

¿Se necesita una bolsa en la operación?

En la gran mayoría de las operaciones programadas de prolapso rectal no se necesita un estoma, es decir, una bolsa. Si surge un problema grave relacionado con la unión intestinal o una situación quirúrgica muy particular, en raras ocasiones puede ser necesario un estoma temporal.

¿Qué debo hacer si el prolapso se queda fuera?

Si el tejido prolapsado no vuelve a entrar, se hincha cada vez más, adquiere un color morado oscuro o negro, o causa dolor intenso o un sangrado abundante, debe acudir a urgencias. Esta situación puede indicar que la irrigación sanguínea del tejido se ha alterado.

¿Cuándo puedo volver a mi vida normal después de la operación?

En la mayoría de los pacientes, las actividades diarias ligeras pueden retomarse en poco tiempo. La vuelta al trabajo suele variar entre 2 y 4 semanas. Para levantar pesos y hacer ejercicio intenso debe esperarse el tiempo que recomiende su médico.

Referencias

  1. Bordeianou L, Paquette I, Johnson E, et al. Clinical Practice Guidelines for the Treatment of Rectal Prolapse. Diseases of the Colon & Rectum. 2017;60(11):1121–1131. doi:10.1097/DCR.0000000000000889. Guía de la ASCRS
  2. Gurland BH, Khatri G, Ram R, et al. Consensus Definitions and Interpretation Templates for Magnetic Resonance Imaging of Defecatory Pelvic Floor Disorders. American Journal of Roentgenology. 2021;217(4):800–812. doi:10.2214/AJR.21.26488. Registro en PubMed
  3. Perry WRG, Christensen P, Collinson RJ, et al. Ventral Rectopexy: An International Expert Panel Consensus and Review of Contemporary Literature. Diseases of the Colon & Rectum. 2025;68(5):593–607. doi:10.1097/DCR.0000000000003656. Registro en PubMed
  4. Van de Bruaene C, De Schepper H, Surmont M, et al. Guideline on Pelvic Floor Disorders: Consensus on Obstructed Defecation Syndrome. Acta Gastro-Enterologica Belgica. 2026;89(2):385–405. doi:10.51821/89.2.15231. Registro en PubMed

Información importante: La información de esta página se ha elaborado con fines de información general, a partir de la literatura científica actual y de guías internacionales. Las características clínicas de cada paciente son diferentes; la información aquí recogida no sustituye una valoración médica personal, un diagnóstico ni una recomendación de tratamiento.

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